domingo, 13 de mayo de 2018


PUZZLE DEL POLITIKÓS: NI DEMÓCRATAS, NI CRISTIANOS: CONSECUENCIAS OBSERVADAS A PARTIR DEL DOMINIO DEL LENGUAJE, ESENCIALMENTE, El ORDINARIO.

Juan de Dios Beltrán Mancilla. Filósofo autodidacta, autónomo y universal. Titulado Profesor de Estado en Filosofía, U. de Chile. Presidente Comunal Quintero Colegio de Profesores de Chile A.G. 30 DE DICIEMBRE DE 2017. 1ª Edición.

El correcto uso de las palabras, de los conceptos y de las ideas es una exigencia que debiéramos hacer en toda área, seamos activos o pasivos en y/o respecto de  ellas.

En aritmética, sumar, restar, multiplicar y dividir correctamente impide que nos engañen al momento de efectuar, por lo pronto, una compra.

En las palabras y en los números hay exactitud. En el Conocimiento, en sus Grados (1) y en sus Elaboraciones, sean ellas ideologías, ciencias, doctrinas, manifiestos, códigos, leyes, reglamentos, manuales, relatos  u otros, también.

No obstante los anteriores, hay quienes se empecinan en decirnos que, respecto de las palabras son posibles  las interpretaciones.

Aceptar las interpretaciones posibilita la inexactitud y con ello, el engaño, el aprovechamiento y la injusticia.

La tradición judeo cristiana y el desconocimiento que el católico medio ha poseído de ella y de la Biblia ha posibilitado, por ejemplo, instalar ideas que, aisladas conforman una idea y en conyunto, otras. Más exactos, Cristiano y Democracia son en sí uno definido y claro y en conyunto la realidad partido político denominado Democracia Cristiana.

Dicha tradición y su desconocimiento permitió que muchos creyesen que los demócratas cristianos se autodefinieran demócratas y  cristianos; empero desde el conocimiento bíblico y del político se concluye que los demócratas cristianos, no  debieran ser Cristianos.

Un cristiano es en tanto eso es, Cristiano y su convivencia y acuerdos los ha de lograr conforme sus convicciones bíblicas le indiquen y al parecer lejos, muchas veces están, de las mandatos de la palabra. En rigor, un cristiano en su plenitud no puede ser demócrata, en el sentido político y un demócrata cristiano, en su plenitud no puede ser cristiano, en su sentido absoluto.

Son políticos y en tanto ello, anhelan el Poder Político.

No han de ser demócratas pues la iglesia originaria no es ni demócrata ni  no demócrata, es Critócrata, es Cristocéntrica. 

Un Cristiano   no es Humanista ni No Humanista; es Cristocéntrico y si Ud. observa, por lo pronto, la Declaración de Principios de la DC del año 1957 (2) en ninguna parte de declara a Cristo…  ni a Dios “por sobre todas las cosas”.

De hecho Cristo predicó un reino que no era de este mundo y el demócrata es “pueblo en el poder” y lo que menos quiere el demócrata cristiano es que le asocie con pueblo ni con la clase baja; de hecho se autodenomina clase media, ello es, ni alta ni baja y ojalá subiendo.

Finalmente, lo que sucede hoy con la Democracia Cristiana y la presente reflexión, es mera coincidencia. Hace tiempo ya existía, en el suscrito, este idear.

(1) Sensación, memoria, experiencia, arte, ciencia y filosofía son, en Aristóteles, los Grados del Conocimiento. Cf. Metafísica, Libro Alfa.