PUZZLE DEL POLITIKÓS:
NI DEMÓCRATAS,
NI CRISTIANOS.
CONSECUENCIAS OBSERVADAS
A PARTIR DEL DOMINIO
DEL LENGUAJE, ESENCIALMENTE,
El ORDINARIO
Juan de Dios Beltrán Mancilla.
Filósofo autodidacta, autónomo y universal.
Titulado Profesor de Estado
en Filosofía, U. de Chile.
Presidente Comunal Quintero Colegio de Profesores
de Chile A.G.*
30 DE
DICIEMBRE DE 2017. 1ª Edición.
El correcto uso de las palabras, de
los conceptos y de las ideas es una exigencia que debiéramos hacer en toda
área, seamos activos o pasivos en y/o respecto de ellas.
En aritmética, sumar, restar,
multiplicar y dividir correctamente impide que nos engañen al momento de
efectuar, por lo pronto, una compra.
En las palabras y en los números hay
exactitud. En el Conocimiento, en sus Grados
(1) y en sus Elaboraciones, sean ellas ideologías, ciencias,
doctrinas, manifiestos, códigos, leyes, reglamentos, manuales, relatos u otros, también.
No obstante los anteriores, hay
quienes se empecinan en decirnos que, respecto de las palabras son
posibles las interpretaciones.
Aceptar las interpretaciones
posibilita la inexactitud y con ello, el engaño, el aprovechamiento y
la injusticia.
La tradición judeo cristiana y el
desconocimiento que el católico medio ha poseído de ella y de la Biblia ha
posibilitado, por ejemplo, instalar ideas que, aisladas conforman una
idea y en conyunto, otras. Más exactos, Cristiano y Democracia son en sí
uno definido y claro y en conyunto la realidad partido político
denominado Democracia Cristiana.
Dicha tradición y su desconocimiento permitió que muchos creyesen que los demócratas
cristianos se autodefinieran demócratas y cristianos; empero desde el conocimiento bíblico
y del político se concluye que los demócratas cristianos, no debieran ser Cristianos.
Un cristiano es en tanto eso es,
Cristiano y su convivencia y acuerdos los ha de lograr conforme sus
convicciones bíblicas le indiquen y al parecer lejos, muchas veces están, de
las mandatos de la palabra. En rigor, un cristiano en su plenitud
no puede ser demócrata, en el sentido político y un demócrata cristiano,
en su plenitud no puede ser cristiano, en su sentido absoluto.
Son políticos y en tanto ello, anhelan
el Poder Político.
No han de ser demócratas pues la
iglesia originaria no es ni demócrata ni
no demócrata, es Critócrata, es Cristocéntrica.
Un Cristiano no es Humanista ni No Humanista; es Cristocéntrico
y si Ud. observa, por lo pronto, la Declaración de Principios de la DC del año
1957 (2) en ninguna parte de declara a Cristo…
ni a Dios “por sobre todas las cosas”.
De hecho Cristo predicó un reino que
no era de este mundo y el demócrata es “pueblo en el poder” y lo
que menos quiere el demócrata cristiano es que le asocie con pueblo ni con la
clase baja; de hecho se autodenomina clase media, ello es, ni alta ni baja y
ojalá subiendo.
Finalmente, lo que sucede hoy con la
Democracia Cristiana y la presente reflexión, es mera coincidencia. Hace tiempo
ya existía, en el suscrito, este idear.
(1) Sensación, memoria, experiencia,
arte, ciencia y filosofía son, en Aristóteles, los Grados del Conocimiento. Cf. Metafísica,
Libro Alfa.
* Texto adaptado a las condiciones de
La Voz de Quintero. (Observaciones al correo del diario)

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