PUZZLE FILOSOFÍA POLÍTICA
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EL PRÍNCIPE DE HOY:
EL
PRINCIPE DE LOS VULGESES DE LA
ÉPOCA POST INDUSTRIAL
DIRIJIDO A LOS VULGUESES DE HOY (1)
Juan de Dios Beltrán Mancilla. Filósofo autodidacta, autónomo y
universal. Titulado Profesor de Estado en Filosofía, U. de Chile. Presidente
Comunal Quintero Colegio de Profesores de Chile A.G.*
EL
PRINCIPE DE HOY.
El Príncipe de Hoy no tiene principado, no tiene ideario,
no mata, no hiere, no se venga. Es lo que dice.
Reparte, convive, queda
bien con todos, cambia, miente, dice la verdad. Es lo que dice.
Empero; Si tiene que
matar, mata; si tiene que herir, hiere; si tiene que robar, roba;
si tiene que vengar, venga; si es poco lo que hay para repartir, no
reparte, se lo queda.
El Príncipe de Hoy enreina a las abejas y embuitrea a los
buitres y es el principal, no obstante,
de cadáveres y de flores se alimenta y los cementerios, son su gran
negocio.
El Príncipe de Hoy sabe que algunos perros, algunos lobos y algunas
hienas se han cruzado y que las jaurías se conducen según las mezclas y sus
cantidades y que en su principado, la derecha, el centro y la izquierda están
cruzadas y no sabe cuál será su comportamiento.
El Príncipe de Hoy sabe que la ciencia política no
existe, que es de expertos instintivos, excelentes todos en donde uno ha de ser
el ganador.
El Príncipe de Hoy sabe que un búfalo no lee que un árbol
arrastraría al león que le come el torso, que bajándolo, después le cornea. Su
instinto no le reporta y del mismo modo, el humano inteligente, no reporta
de sus reportes y se olvida de su historia; no investiga y se torna
perezoso en la slogan-creencia “la humanidad es buena”.
El Príncipe de Hoy, comenta todo, sabe de algunas
particularidades, compra poder, negocia; va de la hipocresía a la verdad y se
queda en la traición. Quedando bien con todos e inauténtico, controla todo.
Incumpliendo sus promesas, es el
figurín, es el traidor, es el hipócrita, es
el sinvergüenza.
Al Príncipe de Hoy, le asusta el movimiento de masas del
mismo modo que la serpiente asusta al caballo.
El Príncipe de Hoy debiera aprender del Pintor, quien
entiende que la Vida es la única Tela que no quisiera pintar dos veces.
Al Príncipe de
Hoy debemos recordarle que, se ha de ser candidato autónomo, que nunca un
esclavo estuvo cesante, que el amo se sacó una carga con la liberación de los
esclavos. Que ahora, al libre, no le
paga tiempos muertos.
Es el malinchismo del
vulgués de hoy. El Príncipe de Hoy es el Vulgués de Hoy. (1)
* Texto adaptado a las
condiciones de La Voz de Quintero. (Observaciones al correo del diario)
(1) (Vulgués, de vulgar; ¡No-Burgués!)

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