lunes, 9 de julio de 2018


PUZZLE FILOSOFÍA POLÍTICA /

EL PRÍNCIPE DE HOY

EL PRINCIPE DE LOS VULGESES DE LA 

ÉPOCA POST INDUSTRIAL

DIRIJIDO A LOS VULGUESES DE HOY  (1)

Juan de Dios Beltrán Mancilla. Filósofo autodidacta, autónomo y universal. Titulado Profesor de Estado en Filosofía, U. de Chile. Presidente Comunal Quintero Colegio de Profesores de Chile A.G.*

EL PRINCIPE DE HOY.
El Príncipe de Hoy no tiene principado, no tiene ideario, no mata, no hiere, no se venga. Es lo que dice.

Reparte, convive, queda bien con todos, cambia, miente, dice la verdad. Es lo que dice.

Empero; Si tiene que matar, mata; si tiene que herir, hiere; si tiene que robar, roba; si tiene que vengar, venga; si es poco lo que hay para repartir, no reparte, se lo queda.

El Príncipe de Hoy enreina a las abejas y embuitrea a los buitres y es el principal, no obstante,  de cadáveres y de flores se alimenta y los cementerios, son su gran negocio.

El Príncipe de Hoy sabe que  algunos perros, algunos lobos y algunas hienas se han cruzado y que las jaurías se conducen según las mezclas y sus cantidades y que en su principado, la derecha, el centro y la izquierda están cruzadas y no sabe cuál será su comportamiento.

El Príncipe de Hoy sabe que la ciencia política no existe, que es de expertos instintivos, excelentes todos en donde uno ha de ser el ganador.

El Príncipe de Hoy sabe que un búfalo no lee que un árbol arrastraría al león que le come el torso, que bajándolo, después le cornea. Su instinto no le reporta y del mismo modo, el humano inteligente, no  reporta  de sus reportes y se olvida de su historia; no investiga y se torna perezoso en la slogan-creencia “la humanidad es buena”.

El Príncipe de Hoy, comenta todo, sabe de algunas particularidades, compra poder, negocia; va de la hipocresía a la verdad y se queda en la traición. Quedando bien con todos e inauténtico, controla todo. Incumpliendo  sus promesas, es el figurín, es el traidor, es el hipócrita, es  el sinvergüenza.

Al Príncipe de Hoy, le asusta el movimiento de masas del mismo modo que la serpiente asusta al caballo.

El Príncipe de Hoy debiera aprender del Pintor, quien entiende que la Vida es la única Tela que no quisiera pintar dos veces.

Al Príncipe de Hoy debemos recordarle que, se ha de ser candidato autónomo, que nunca un esclavo estuvo cesante, que el amo se sacó una carga con la liberación de los esclavos. Que ahora, al libre, no le  paga tiempos muertos.

Es el malinchismo del vulgués de hoy. El Príncipe de Hoy es el Vulgués de Hoy. (1)


* Texto adaptado a las condiciones de La Voz de Quintero. (Observaciones al correo del diario)
(1) (Vulgués, de vulgar; ¡No-Burgués!)

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